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30 Horas de Stratovarius en Lima - 2009

El staff de Stratovarius Perú tuvo la suerte de poder acompañar a los músicos en su estadía en la capital, compartiendo un día típico de gira y disfrutando del mejor concierto que hemos sido testigos.

La banda llegó a Lima el viernes 23 de Octubre por la noche, luego de cierta incomodidad al enfrentarse con la burocracia de la aduana peruana por el tema del registro e ingreso de los equipos e instrumentos, enrumbaron casi a la media noche hacia el Hotel Sheraton, donde se hospedarían hasta su partida el domingo por la mañana. En la mañana del 24, mismo día del concierto, algunos disfrutaron del excelente desayuno buffet que ofrece el hotel, mientras que otros prefirieron descansar en sus habitaciones hasta medio día. A esta hora los productores pasaron por el staff técnico de la banda para llevarlos al Centro de Convenciones María Angola y realizar la prueba de sonido y asegurarse que todo quede listo para la noche, trabajo agotador que les puede tomar hasta 6 horas por presentación. El crew de Stratovarius está liderado por Jukka Wahlsten, ingeniero de sonido finlandés con años de experiencia y que ha acompañado en sus giras a las más importantes bandas de Power Metal, incluyendo además de Stratovarius, también a Gamma Ray (por ejemplo, él fue el sonidista encargado del DVD Hell Yeah! Grabado en Montreal en 2007). Mientras tanto, cuatro miembros de la banda: Timo Kotipelto, Jens Johansson, Lauri Porra y Matias Kupiainen, estaban listos para conocer algo de nuestra Lima en las cortas 5 horas de tiempo libre que disponían.

Como todo visitante del primer mundo, se sintieron intimidados ante nuestro caótico tránsito y los sobresaltos, gritos y risas estallaban cada vez que un taxi, coaster o combi nos cruzaba, se nos pegaba demasiado o frenaba inesperadamente. Y sólo habían pasado 5 minutos desde que salimos del hotel. Preguntaron en cuánto tiempo se llega desde el Sheraton hasta el María Angola a lo que respondí que por ser sábado no debería tomar más de 15 minutos ya que es ruta directa por la Vía Expresa y como esa misma ruta estábamos tomando quise demostrárselos… y la Ley de Murphy tuvo que hacerse presente, pues ni bien pronostiqué los 15 minutos al ingresar, se armó un embotellamiento impensable desde antes del Estadio Nacional y no había escape posible. No era normal. Luego de avanzar a paso de tortuga por cuarenta minutos descubrimos que los culpables de semejante atoro eran un par de taxis que habían chocado y cuyos conductores estaban discutiendo a grito pelado, dejando sus autos en medio de la vía, aunque no pude observar ningún daño considerable en los vehículos que les impidiera moverlos de ahí (tan solo una leve abolladura –una más a las tantas que ya tenían- y continuar con su discusión donde no causaran tanta incomodidad al resto. En fin, los muchachos aprovecharon el tiempo muerto para observar el cambio de arquitectura entre el Centro de Lima (Sheraton / Palacio de Justicia y la Plaza San Martín que conocieron de paso al venir del aeropuerto), La Victoria / Lince, San Isidro y Miraflores. Y claro, tomaron varias fotos de los taxis en el camino con sus pintorescos nombres y frases en la parte de atrás.


El plan turístico de la tarde era visitar las Huacas Huallamarca y Pucllana, el Museo Larco Herrera y almorzar (bastante tarde) comida peruana en un restaurant buffet en la Costa Verde. Antes de bajar a la playa pasamos por el Malecón, y Lauri, quien es amante de los deportes de aventura, quiso hacer parapente y Jens hasta se ofreció a tomarles las fotos y filmarlo desde tierra, pero Timo y Matias lograron convencerlo de lo contrario, pues no querían arriesgarse a tener que conseguir un bajista de reemplazo para el show de esa noche. Tranquilidad que me dieron también.




En el almuerzo disfrutaron de nuestro inigualable ceviche que les encantó desde el primer bocado, papa a la huancaína y ocopa, tacu-tacu montado, lomo saltado, ají de gallina (al principio Jens fue el único que se sirvió y luego les dijo a lo demás: “¡Esta cosa amarilla con pollo está deliciosa, tienen que probarla!” Y así lo hicieron, y opinaron lo mismo). De tomar, Timo pidió agua mineral sin gas y sin helar (para cuidar la voz), Lauri y Matias Coca-cola y Jens un Pisco Sour. La anécdota del almuerzo fue cuando un mozo (con semblante de conocer sólo de música criolla) se acercó y dijo que unos clientes de otra mesa preguntaban “si pertenecían a alguna banda”, le pregunté a Jens si le podía contestar y me dijo en broma “Claro, diles que somos Metallica, romperé algunas cosas y cuando pregunten mi nombre diré Lars Ulrich y que me manden la cuenta”, jajaja. Felizmente quedó ahí nomás el chiste porque el mozo logró captar la palabra “Metallica” y con ojos de sorpresa ya se iba a difundirlo pero lo detuve a tiempo para decirle que había entendido mal y que el nombre de la banda era Stratovarius, intentó repetirlo y no le salió, se lo repetí, lo dijo mejor pero no exactamente, a la tercera vez le salió y se lo fue repitiendo en voz baja en camino hacia la mesa de donde le habían pedido averiguar, pero me dio la impresión que al llegar tampoco le saldría bien. Finalmente la pareja de la otra mesa se acercó diciendo que eran fans y se tomaron fotos con los chicos, aunque ni sabían que esa noche tocarían en Lima. Al final del almuerzo como postre todos arrasaron con los helados.

Volvimos al hotel de nuevo por la Vía Expresa y felizmente estaba libre y pude demostrar mi punto de que toma máximo 15 minutos. Ya se quedaron para descansar y prepararse para el concierto que sería en tan solo 3 horas más!